El compromiso de vida de todo padre con sus hijos...

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 Durante años  hemos  escuchado que la  paternidad  es la profesión  más difícil del mundo y   ciertamente es  así,   ya que todo, absolutamente todo lo que hagamos o dejemos de hacer con nuestros hijos, los marcará para el resto de sus vidas (para bien o para mal).

Por esta razón, al recibir la maravillosa bendición de la paternidad, debemos aceptar el compromiso y la responsabilidad de darles a nuestros hijos una infancia feliz.

Este sitio web está dirigido justamente a todos aquellos padres interesados en brindarle a sus hijos esa infancia feliz que todos merecemos. 

Comúnmente vemos a papá y mamá haciendo mucho pero mucho énfasis en el rol profesional, ya que de esta manera llevan el sustento al hogar, e incluso observamos el esfuerzo en ocasiones sobrehumano que hacen para que "a sus hijos no les falte nada"... Sin embargo, esto se reduce al ámbito de lo material (bienes inmuebles y bienes muebles), a la esfera educativa (colegio, universidad, institutos...) y al área física (nutrición, vitaminas, pediatras, clínicas, medicinas...) Lamentablemente hemos descuidado el crecimiento emocional y espiritual de nuestros hijos y debemos esforzarnos sin temer ni desmayar por lograr la salud mental de ellos, nuestro tesoro más preciado.

 Pero ojo: No me refiero a falta de amor. Sé perfectamente que todos los padres aman profundamente a sus hijos. Esta historia tiene que ver con la forma en que los padres se relacionan con sus hijos.

Durante todos estos años de ejercicio profesional he visto con dolor y preocupación el maltrato que día a día recibe la mayoría de los niños en sus hogares: Maltrato verbal (gritos, insultos, regaños, burlas); maltrato psicológico (descalificación, amenazas, prohibición de expresar emociones y decir lo que se piensa, críticas, manipulación, extorsión, desvalorización, ridiculización, humillación pública, el cuarto oscuro, el “coco”, el “loco”, la “inyección”, el baño helado, el ayuno obligatorio, la comida obligatoria, las prohibiciones de todo tipo…) y el maltrato físico (los jalones; los empujones; las jamaqueadas; los golpes con la mano, con la correa, con la chola, con un palo, con el fuete, con la paleta, con lo que encuentre…; el coscorrón; el pellizco; el tirón de cabellos; la bofetada; la paliza; el azote; la pela; las quemadas…)

Y es que los hijos son una bendición, un regalo de Dios, una sonrisa, una buena noticia, una mirada feliz, un canto hermoso, un disfrute, un gozo, un pedacito de cielo, un rayito de sol, una emoción, una pasión, una maravilla, un tesoro. Los hijos son lo máximo y definitivamente tenemos que aprender a disfrutarlos. 

Queridos padres, en esta página encontrarán un camino que quiero mostrarles: el camino que personalmente he recorrido para lograr ese disfrute día a día y momento a momento con mis hijos, mi familia, mi hogar, los amigos, la profesión, con la vida, con mi Dios…